VIGENCIA UNIVERSAL DEL LIBERALISMO



Por Lic. Gabriel Ezeta Moll.
Socio numerario de la SOMEGEM.

En el México de hoy existe un marcado interés por considerar que el ser "liberal" equivale a una verdadera antigualla ideológica; y aún más a provocar las ideas de que quiénes así piensan son actuales "conservadores" y enemigos de todo progreso. Para por contraposición aparezcan como modernos y progresistas los llamados "neoliberales".

El "neoliberalismo", el neoliberal y todas las variantes gramaticales que del neologismo puedan derivarse para dar a entender las posiciones de fuerza de la economía de mercado, frente a las economías centralizadas o aún ante la persistencia de modelos de economía mixta.
Fernando Vicente. Fuente: http://elpais.com/elpais/2014/01/24/opinion/1390564257_262878.html
Ser liberal en el sentido humanista y universal, por lo menos en nuestro país tiene el riesgo de contaminarse con los contenidos del neologismo cocinado en la teoría económica, por lo menos a los ojos del común observador.

Ser liberal ahora en México, tiene muy claras connotaciones, precisiones y proyecciones, que es necesario transmitir puntualmente al saber colectivo:

"El liberalismo es una posición filosófica humanista, universal y vigente. Por tanto capaz de sustentar una ética. Su expresión política tiene contenidos que proyectan a la sociedad la validez de la libertad como ejercicio individual y como conformación de la expresión de las instituciones jurídicas y sociales. En lo económico el ejercicio de la libertad no puede tener como resultado el limitar la equidad en la distribución de los bienes o beneficios económicos. No puede tutelarse la oligarquía ni el imperialismo en nombre de la libertad. Tampoco puede justificarse la destrucción de las estructuras sociales y el proyecto de nación en aras de una falsa modernización".

El neoliberalismo económico actual resulta un antivalor y por ello es falso. Carece de ética. Magnifica los supuestos del libre mercado, sin freno o restricción alguna en relación a los resultados de su aplicación.

Resulta conveniente acotar que el liberalismo surgió históricamente de la ilustración, que políticamente fue el impulsor, sostenedor y protagonista de las luchas contra los monarcas tiránicos; que como corriente política fue capaz de liberar del colonialismo a las repúblicas americanas, el norte sajón y las sur bravianas, de ingrediente latino. Que en nuestro país, tras un doloroso y desgastante proceso, la república restaurada logró en forma definitiva ahuyentar los cetros y las coronas, para conformar una república federal.

En efecto, no hay connotaciones o referencia en el colectivo más clara para el liberalismo mexicano, que el comportamiento ético y social que protagonizaron los hombres de la reforma, una pléyade de individualidades brillantes que se conjuntaron para trascender en la historia al aglutinar su acción alrededor de Benito Juárez.

La Constitución de 1917 es otra expresión de los liberales que dan interpretación fiel y sensible a su momento con un proyecto social propio y una estructura jurídica singular e innovadora, con contenido programático para llevarlo a cabo.

Son los excesos, en el mundo y en nuestro país, los que despiertan las dormidas capacidades de asombro y de indignación, acerca de los motivos lo hechos que se dan en la que se ha llamado ahora globalización económica, corporativa, por la evidencia de su única fuente generadora o deshumanizada, por la frialdad de sus decisiones y sus métodos.

Se declaran guerras contra quien resulte responsable. Caso Afganistán. O se realizan invasiones encubiertas de medidas preventivas, contra males que resultaron inexistentes. Caso Irak, dejando graves interrogantes a los estudios del Derecho Internacional. Pero desde luego en ambos casos lo que sí es muy objetivo y claro son los designios corporativo, como causa generadora y sus efectos y resultados sobre yacimientos de gas y reservas de petróleo. Estos excesos, por sí solo justifican este planteamiento que ha sido de la libertad, de la democracia, el respeto a las normas del derecho internacional. Interrogarnos también, si por las finalidades, los métodos, las formas de manipular la información hacia el interior del país más poderoso del mundo y desde ahí con toda la fuerza y penetración de los medios a sus áreas satélites, están presentando un esquema que es muy característico de los regímenes totalitarios fascista y nazi, las expresiones de Noam Chomsky y Machael Moore.

Benedetto Croce llama Liberalismo Ecuménico que lo es "de la Libertad" y que encontramos muy distante al que hoy, frente al entorno internacional viven en Estados Unidos o en reflejo a sus posiciones en España o Inglaterra, para nosotros tan lejos de un concepto de Libertad.

Del examen de esta temática para tratar de recobrar algunos de los valores que es necesario que vuelvan a tomar vida en nuestro país. Las grandes virtudes, y ejemplos que dieron los liberales de nuestro país en el siglo XIX. El amor profundo a la libertad, todas sus manifestaciones y posibilidades de ejercicio del ser humano. La moral republicana como normas del ejercicio del poder. El poder como posibilidad de servir y de transformas desde su conducción a la sociedad, hacia fines compartidos por la mayoría. La democracia, no sólo como ejercicio del contenido electoral; sino como lo concibieron los liberales que hicieron la constitución de 1917. Con un sentido económico y con un proyecto social.

No es la posición de los liberales de inicio del tercer milenio mexicano el reducirse a asumir las posiciones jacobinas que caracterizaron la lucha entre liberales y conservadores durante el siglo XIX. En este sentido no debería siquiera aceptarse la provocación que cotidianamente se externa a través de los medios desde decimonónicas posiciones ultramontanas. Esa es una lucha que ha sido definitivamente superada. La historia no contempla la posibilidad de retroceso, ni resultado aceptable repetir aquellos escenarios.


Dentro del esquema actual de los tres partidos políticos mayoritarios en nuestro país, no encontramos tampoco una plena correspondencia entre la tradición histórica documental, ideológica y propositiva de sus contenidos originales, con sus propuestas actuales, sus formas de relacionarse entre sí en la urdimbre del poder. No por ello podría decirse que el sistema de partidos esté agotado, ni canceladas sus expectativas. Simplemente parece que el inicio del nuevo siglo y milenio los tomó en sorpresa, o tal vez desprevenidos para la tan anunciada transición política. Lo cierto es que el sistema político mexicano está establecido como una forma de ser y de expresarse de un conglomerado social y no cambia por la variante de la tonalidad política imperante.

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