LEONA VICARIO LA HEROÍNA INSURGENTE

Leona Vicario
Leona Vicario nace en la Ciudad de Toluca, Estado de México, el 10 de abril de 1789, fue bautizado en la Parroquia del Arcángel San Miguel del pueblo de Tacuba (hoy Delegación Miguel Hidalgo, Distrito Federal), el nombre es María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, sus padres fueron  el señor Gaspar Martin Vicario (Español)  y la señora Camila Fernández de San Salvador y Montiel de la ciudad de Toluca.

A los 18 años de edad queda huérfana, y se va a vivir con su tío a la Ciudad de México, el abogado Agustín Pomposo Fernández de San Salvador y Montiel, que tenía un prestigiado bufete de abogados y era partidario de la Corona Española; una vez instalada en la capital del virreinato, siguió su educación, aficionándose a la pintura, lectura y el canto; recordemos que en aquellos tiempos los libros eran muy censurados y los lectores de los llamados libros heréticos eran perseguidos, todo libro que se contrapusiera a la religión y a los españoles era herético.

Leona se interesó mucho en la política y en la Historia de México, de ahí es donde nacen en ella sus ideas libertarias para su pueblo, todo ello a pesar de que su entorno familiar y social era muy diferente a esos pensamientos, pero sí lo comentaba con las personas del pueblo que estaban a su servicio, se convirtió en una persona culta y preparada y sobre todo forjo en su ser, un amor a su patria.

José de Iturrigaray
Un acontecimiento político inesperada vino a conmover profundamente a los habitantes de la Nueva España, en septiembre de 1808, surgieron las primeras ideas independentistas, encabezadas por el Padre Mercenario Peruano Fr. Melchor de Talamantes y los naturales de la Nueva España, Licenciados Francisco Primo de Verdad y Juan Francisco de Azcarate y Lezama, fue un movimiento de Independencia enteramente diplomático, cuando la anarquía reinaba en la Metrópoli, a causa de la invasión napoleónica, y desde luego lograron que el quincuagésimo sexto Virrey de la Nueva España José de Iturrigaray, los ayudara sin darse cuenta lo que hacía, viendo los españoles residentes de la capital cuan perjudicial era este movimiento, encarcelaran al propio Virrey y a los iniciadores del movimiento, muriendo poco después el Padre Talamantes y el Licenciado Primo de Verdad; también persiguieron al Coronel Obregón, padre del prometido de Leona, pero logró escapar, aunque tiempo después también en forma misteriosa murió en la Ciudad de León, Octaviano se fue a trabajar a España y allá se quedó haciendo su carrera de abogado y una carrera en la administración pública, durante este tiempo Leona siguió su vida social.

Francisco Primo de Verdad
Leona Vicario ocupaba de correo al arriero criollo nacido en Toluca Mariano Salazar, el 25 de febrero de 1813, la envió para que le entregara unos papales al Insurgente Miguel Gallardo, pero Salazar fue aprehendido en compañía del arriero José González por el Capitán Realista Anastasio Bustamante, en la ranchería de Chiluca que pertenecía a Tlalnepantla y envió los papeles al Virrey Francisco Javier Venegas, quien ordeno de inmediato fuera detenida Leona Vicario, aunque logró escapar, fue encontrada por su tío Agustín Pomposo, quien la entrego el sábado 13 de marzo al Colegio de Belén para que quedara como reclusa forzada.

Los insurgentes no podían abandonar a Leona y resolvieron sacarla del Colegio de Belén y encargaron llevar a cabo esa empresa temeraria al Coronel Francisco Arroyave, Antonio Vázquez Aldana, antiguo sargento mayor de las Milicias de Campeche y Luis Alconedo, el 23 de abril de 1813 emprenden esta acción en compañía de otras tres personas más y después de maniatar a las porteras, llegaron hasta las celdas y preguntaron a las señoras Salvatierra, quién de ellas era Leona Vicario, a lo que contestaron que no y al entrar a la celda de Leona preguntaron, ella les contestó que sí, enseguida la sacaron, la voz corrió como reguero y se cerraron las salidas de la capital, por lo que tuvo que permanecer varios meses oculta.

Andrés Quintana Roo
Por fin pudo encontrarse en julio de 1813, con Andrés Quintana Roo, su primo Manuel Fernández de San Salvador, y de ahí los acompañó, hasta que se casó con Andrés en el mineral de Tlalpujahua y desde entonces anduvo peregrinando en donde anduviera el Congreso de Anáhuac, del cual Andrés Quintana Roo era Vicepresidente, a la debacle insurgente y a la muerte José María Morelos y Pavón y su esposo pertenecían al reducido grupo de abnegados patriotas que con ciega fe procuraban el triunfo final, perseguidos más y más estrechamente por las fuerzas realistas, tenían que huir por desiertos, montes y cerros.

Huyendo dio a luz a su primera hija el día 3 de enero de 1817, dentro de una áspera cueva en una comunidad llamada Achipixtla y fue bautizada en algún pueblo cercano recibiendo el nombre de Genoveva, por el cuidado que la niña necesitaba tuvieron que esconderse en la sierra de Tlatlaya, en un pequeño rancho llamado Tlacuspa de la Alcaldía Mayor de Sultepec.

El 14 de marzo de 1818, las tropas realistas al mando de Vicente Vargas, llegaron a la sierra y al saber Andrés de su presencia, sabía que si los detenían serían pasados por las armas ya que nunca habían solicitado un indulto, por lo que redacto una brevísima solicitud de indulto a la cual puso fecha de 12 de marzo de 1818, y huyó solo, momentos después Vargas detiene a Leona, quien digna solo se limitó entregar la solicitud de indulto firmada por su esposo, no obstante fue hecha presa y conducida al pueblo de San José Tejupilco, jurisdicción de Sultepec, desde ahí se le comunicó la detención de Leona al comandante realista de Temascaltepec, el Teniente Coronel Miguel Torres, y se le remitió la solicitud de indulto presentada por Leona, quien con fecha de 16 de marzo acepta el indulto, y le escribió a Andrés Quintana Roo donde le aceptaban el indulto, trasladándose hasta San José Tejupilco para reunirse con Leona y su hija Genoveva, los tres quedaron custodiados, en espera de que el Virrey Juan Ruiz de Apodaca resolviera si aprobaba o no la gracia del indulto que había otorgado el Coronel Torres, el 27 del mismo mes, el Virrey confirmó dicha gracia y que no la sujetaba a condición alguna, en ella escribió que Leona y su esposo debían de disfrutarla en España.

Leona nunca dejó de cumplir sus obligaciones de buena ciudadana, se consagró a su hogar y hacer el bien a cuanto mesteroso tocaba sus puertas y su casa se convirtió en asilo de pobres, murió piadosamente como había vivido a las nueve de la noche del 21 de agosto de 1842, a los 53 años de edad, su cadáver fue llevado al templo de Santo Domingo para las honras fúnebres y para su inhumación al Panteón de Santa Paula, presidió los fúnebres el entonces Presidente de la República Antonio López de Santa Anna.

Ángel de la Independencia, Paseo de la
Reforma, Ciudad de 
México
Sus restos permanecieron en este panteón hasta el 28 de mayo de 1900, fecha en que el Presidente de la República General Liberal Porfirio Díaz Mori, los colocó en la Rotonda de los Hombres Ilustres y, finalmente desde el año de 1925, descansan en el monumento de la Independencia, mejor conocido como el Ángel de la Independencia en el paseo de la Reforma de la Ciudad de México.

Su esposo Andrés Quintana Roo murió también en su casa de Santo Domingo el día 25 de abril de 1851, fue sepultado en el Santuario de nuestra Señora de los Ángeles, y después, las cenizas de él y de su esposa, peregrinaron como queriendo recordar su huida por desiertos, montes y cerros, a la Rotonda de los Hombres Ilustres y posteriormente al Monumento a la Independencia.

C.P. Rafael Jiménez Pimentel, 
Socio Numerario de la Somegem

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